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  El fin del apartheid

La historia sudafricana demuestra la eficacia con la que la legalización de una distribución del poder distorisionada puede engendrar un sistema social perverso, con el respaldo de una poderosa fuerza de seguridad. También demuestra cómo la autoridad moral de la decidida oposición, incluso desde fuera de las estructuras legalizadas, puede desafiar ese poder, siempre y cuando pueda operar desde un punto seguro y recibir ayuda del exterior.

La política extra-parlamentaria no es nada nuevo en Sudáfrica. Comenzó a tomar forma en las colonias y las repúblicas mucho antes de fines del siglo XVII. Fue la que creó un clima propicio para las estrategias políticas sustentadas en el "poder del alma" desarrolladas por el dirigente indio Mahatma Gandhi, durante sus primeros años en Natal, cuyos ecos se escucharon luego en actos de desafío contra las leyes de pase, específicamente en 1952 y 1960.

Inicios
Colonización europea a partir del siglo XVII
Luchas en las fronteras de expansión colonial
Guerras Anglo Boer
La Unión
Apartheid
Fin del apartheid
Estado democrático

El órgano surgido en 1912 bajo el nombre de Congreso Nacional Nativo Sudafricano, luego Congreso Nacional Africano (ANC), tiene sus orígenes de un grupo de "congresos nativos" provinciales y una Convención Nativa Sudafricana cuyas protestas contra las decisiones de la Convención Nacional blanca de 1909 pasaron en gran medida inadvertidas. La resistencia a la supremacía blanca se aprecia en los llamados desesperados pero suicidas de los xhosa en 1857; el movimiento separatista de las iglesias negras especialmente a partir del siglo XVII; la prensa africana desde 1884; en actos periódicos de rebelión (sobre todo en Natal en 1906), en pequeñas revueltas rurales y en la creación de diversos sindicatos políticos entre los trabajadores rurales y urbanos (especialmente el Sindicato Industrial y Comercial de 1919 y la vinculación del Partido Comunista Sudafricano a los sindicatos africanos en los 30 y 40).

Privado del voto (salvo por un breve período en el Cabo), impedido por ley de emprender acciones de protesta laboral eficaces por las autoridades sudafricanas o las británicas en sus primeros años formativos, el movimiento político negro tenía pocas posibilidades de éxito. Al principio intentó colaborar con los blancos liberales; pero como éstos no lograban consolidar una base de poder, los negros gravitaron hacia el PC, cuyas posturas eran más radicales, o recurrían a acciones directas como la quema de pases, la huelga ilegal y diversos boycots comunitarios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la resistencia creció perceptiblemente, llegando a su climax con la huelga de los mineros y el abandono del frustrado Consejo de Representantes Nativos de Hertzog en 1946. Luego vino una década de confrontación directa durante los 50, cuando se redactó el grueso de la legislación apartheid, y los movimientos negros se dedicaron de lleno al desafío.

Después de siete importantes manifestaciones contra los pases desde principios de siglo, se produjo Sharpeville. La policía cegó la vida de 69 manifestantes negros e hirió a 180 más en este pueblo del Transvaal, justo cuando el afamado discurso del premier británico Harold Macmillan sobre "los aires de cambio" en el Parlamento sudafricano y la campaña del Dr. Verwoerd por establecer una república blanca desgajaban al país. El Estado prosiguió sus acciones contra el movimiento político negro con nuevas leyes de intimidación, arrestos masivos, privación de derechos para los prisioneros y aplicación impune de métodos policiales de tercer grado.

El ANC pasó a la clandestinidad, con una estrategia de violencia controlada pero en ascenso. El escindido Congreso Panafricano se muestra más recalcitrante y su sección Poqo comenzó una campaña de terror. Con bases en el exilio, tanto el ANC como el PAC lucharon durante más de una década sin lograr penetrar la seguridad del estado del apartheid --incluso con un creciente respaldo internacional. Ya para la década del 70 sin embargo, la balanza comenzó a inclinarse. El alza de los precios del petróleo de 1973 provocó una inflación global, y sometió el costo de la vida a tales presiones que los trabajadores negros sudafricanos, incluidos los mineros, violaron la prohibición de huelga y lograron importantes ventajas salariales. En 1976, una revuelta estudiantil iniciada en Soweto contra el ofensivo sistema educacional se extendió como la pólvora por todo el país, siguiendo los talones a un nuevo movimiento de "Consciencia Negra" bajo la dirección de Steve Biko que alentaba a los africanos a erguirse con orgullo. La detención y muerte de Biko bajo custodia policial provocó una nueva oleada de ira pública.

El Gobierno comenzó a flexibilizar su legislación laboral para absorber las presiones de los trabajadores, en una retirada paso a paso frente a las demandas sindicales. Después de reconocer la distinción entre "gran" y "pequeño" apartheid para fortalecer el primero, comenzó ahora a revisar otras facetas del apartheid, incluidas la educación y toda la estrategia de desarrollo económico basada en los bantustanes. Desde el censo de 1970, se sabía que las estadísticas en las que Verwoerd basó su política no tenían sentido.

La moral del Gobierno se resquebrajó bajo las irresistibles presiones. Los Estados de Emergencia implantados primero a raí de Sharpeville y luego nuevamente en 1976 y 1985 eran cada vez menos eficaces. La liberación de Africa había llegado a las fronteras sudafricanas con el fin de la guerra de Rhodesia y el colapso de la colonia mozambicana. Los boycots internacionales contra las armas y el comercio crecieron en escalada con la participación de tropas sudafricanas en la guerra en la frontera angolana --inicialmente un conflicto colateral a la crisis en Africa Sudoccidental (actualmente Namibia), pero importante reto económico y militar cuando los bancos mundiales comenzaron a aplicar sus tenazas financieras y los Migs y tropas cubanas acudieron en ayuda del Gobierno angolano. Extraordinarias maniobras y la buena fortuna finalmente posibilitaron al Gobierno encontrar salida a su dilema. El ánimo de confrontación decayó en Africa con el colapso de la Unión Soviética, y la política estadounidense de "compromiso constructivo" orquestada por el Dr. Chester Crocker se tornó de pronto realista.

El ANC había construido una posición de fuerza mucho mayor en el extranjero que dentro de la República, y mucho mayor que la de la República en el exterior. Sin embargo, tenía estrechos vínculos con el Movimiento Democrático de Masas, que había sido la respuesta interna a los intentos del Presidente PW Botha por crear un nuevo sistema parlamentario en 1983, con cámaras representativas de los indios y los mestizos, pero no de los negros.

El papel cardinal del ANC para cualquier cambio se apreció claramente en la decisión de los dirigentes blancos de todas las tendencias a entablar convesaciones exploratorias con sus dirigentes entre 1988 y 1989.

El punto culminante fue la decisión del Presidente de Estado FW de Klerk de liberar incondicionalmente al dirigente del ANC Nelson Mandela en febrero de 1990, después de 27 años de prisión. En este punto, la firme adhesión del ANC al principio de la democracia no racial rindió frutos. Estableció la confianza necesaria para que todos los partidos políticos se reunieran en el World Trade Centre cerca de Johannesburgo entre 1991 y 1993 para conformar una nueva constitución.

Ello desembocó en las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica en 1994, y el Gobierno de Unidad Nacional, mucho más amplio y mucho más explícito que los intentos hechos por Louis Botha en 1910 y Barry Hertzog en 1933.

Los dos primeros años de la "nación arcoiris", como era de esperar, contribuyeron mucho a unir a la nueva nación, sobre todo con el renovado impulso a la moral que dieron los triunfos deportivos internacionales.


   
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